Una sólida estructura sumamente refinada en sus terminaciones, que remata en importantes techos de pizarra a cuatro aguas, es la seña particular desde el exterior. Una vez dentro de la casa, el hall de entrada de doble altura preanuncia el clima de amplia espacialidad que se vivencia en cada uno de los ambientes: recepción en planta baja, dormitorios en planta alta y un gran altillo ganado al bajo-techo y ambientado como lugar de estar. Una perfecta adaptación del estilo francés a la arquitectura contemporánea. Lo mejor de dos mundos.

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